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sábado, 4 de diciembre de 2010

Una vida perfecta...

Desde chica, supuse que mi vida era perfecta...
Una familia "normal", padres adorables, abuelos desesperados por hacerme feliz, una tía a la que amaba con toda el alma, una prima que era la luz de mis ojos, mi bisabuela preferida, Mama Luisa, a la que perdí cuando ya era una mujer y estaba a punto de casarme. Mi tía bisabuela, Gei... inolvidable!!! No nos sobraba nada, pero lo teníamos todo.
Fue pasando el tiempo y empezamos a tener mucho más... sólo en lo material. El trabajo de papá fue mucho mejor, había plata para gastar en un montón de cosas que antes ni se nos hubieran ocurrido tener, pero empezaron las pérdidas irreparables.
Ya entrando en la adolescencia, descubrí que la perfección no existía. Fue duro, pero tuve que pasarlo: mi mamá empezó con sus primeras depresiones... ¿Por qué? Si no le faltaba nada, si lo tenía todo... Tal vez no fuera así, y muy en el fondo, la imperfección de su propia vida le estuviera pasando factura.
Y llegó el momento de convertirme en adulta, de formar mi propia familia. Así fue que me casé con Jorge, el amor de mi vida. Ya llevamos 20 años casados y casi 23 juntos. Toda una vida!!!
Fue cuando comencé a creer que, si bien ya había descubierto que la vida perfecta no existía, podía haber algo cercano a la perfección. Caí en el engaño otra vez... ¿Engaño o idealización? No lo sé... Tal vez una mezcla de ambos.
Así fue pasando el tiempo y nacieron los dos amores más grandes de mi vida: Alan y Tomás. Con esto de los dos grandes amores de mi vida, no quiero hacer sentir mal a nadie. Hay amores diferentes... pero el de los hijos, es tan especial que no puede compararse con ningún otro. Desde que los vi, sentí que eran mis "motorcitos". Esas dos personitas que me sostuvieron en los momentos en los que me sentí caer en los abismos más profundos y me dieron las fuerzas para seguir adelante, a pesar de todo, a pesar de saber a ciencia cierta que la perfección no existe...
Al poco tiempo de nacer Alan, otra vez el dolor: mamá cae enferma con un cáncer. Según los médicos, algo terminal, que iba a terminar en menos de dos años, porque no había otra opción (al menos para la ciencia). Pero ella siguió... También tomó fuerzas del que en ese momento era su propio motor: Alan. Su primer añito lo vivió adentro de una clínica, acompañando a la Abé (como él la llamó en cuanto pudo hablar) a hacerse la quimio, a operarse y recuperarse, a volver a caer y levantarse. Sin saberlo, se había convertido en la razón de vivir de dos personas al mismo tiempo. Y con sólo tres meses...
La tormenta pasó, mamá fue recuperándose, a pesar de todos los diagnósticos en contra... Ningún médico podía entender qué era lo que había sucedido. Nunca me lo pregunté demasiado tampoco: sabía que había una razón en la tierra y otra, más arriba, allá donde se tejen los destinos de cada uno. Y entonces, llegó Tomás. ¡Una belleza desde el momento en que lo sacaron de mi panza! Jamás vi un bebé más hermoso. ¡Era perfecto! Igualito al abuelito César... 
Fuimos muy felices. Pero ya no caí en la tentación de comparar la felicidad con la perfección. No teníamos mucho, pero nos teníamos a nosotros mismos. Estábamos todos bien. No podía pedirle más a la vida...
Los golpes no tardaron en llegar. Empleos que se desvanecían, la plata que no alcanzaba, las discusiones, las angustias y la desesperación. El peor de todos: la muerte de César. Un dolor inmenso, un vacío que nunca va a llenarse y que solamente se soporta por el recuerdo lleno de amor y de sonrisas que nos dejó. Pero nada de eso pudo con nosotros. Más allá de todo lo malo, nuestro amor era más fuerte. Aunque, como siempre pasa, el alma se va resintiendo y se deshace en pedacitos que cuesta volver a unir. Y así fue que nos separamos... Ya no éramos los mismos. Viéndolo en retrospectiva, sé que no era que no nos amáramos. Nos seguíamos amando tanto como antes, pero no podíamos seguir. Los resentimientos y las agrias discusiones nos habían diezmado. Sentí que todo mi mundo ideal se derrumbaba como un castillo de naipes.
Como el ave Fénix, renacimos entre las cenizas... Supimos que estábamos hechos el uno para el otro y que, a pesar de todo, valía la pena el esfuerzo de volver a intentarlo. Y seguimos, y crecimos, y aprendimos, y compartimos mucho más, y nos estabilizamos de nuevo, y fuimos felices, con altibajos, pero felices por sobre todas las cosas.
Hoy puedo decir que la vida nos está golpeando muy duro. Ya no creo en el Supremo, siento que El se olvidó de mí, que ya no me escucha, que me tiene tirada a un lado... Otra vez estoy haciendo sufrir a las personas que más amo, porque casi no estoy con ellos. Otra vez mi mamá... La vida que una vez le volvió a sonreir hace casi 18 años, se tomó revancha. Una operación sencilla, con el mejor equipo médico, algo que se hace rutinariamente, terminó siendo la peor de nuestras pesadillas. Mamá cuadripléjica y dependiendo de un respirador artificial que le dé el hilo de oxígeno que la aferre a la vida. Nosotros, despersonalizados, viviendo a través de ella, tratando de estar todo lo que podemos a su lado, apoyándola, ayudándola a recuperarse (si es que realmente existe esa posibilidad), haciendo hasta lo imposible para que parezca que es normal que esto sea lo que nos tocó vivir... Pero en el fondo, me pregunto por qué. ¿Por qué otro golpe como éste? No tengo la respuesta. Sólo sé que la vida me enseñó que, más allá de que la perfección no existe, la felicidad solamente se vive de a ratitos. Será que hay que saber atesorar esos pequeños momentos como los regalos más preciados que nos hace la vida... Pero siento que necesito de más momentos felices. Necesito de más pedacitos de felicidad que me ayuden a remendar mi alma rasgada, destrozada.
Como me dijo un amigo: "¿Por qué no a mí?"... Aunque, en el fondo, siempre termino dando vueltas a esta pregunta y transformándola en "¿Por qué a mí?"...

4 comentarios:

  1. Querida Ro... al leer tus palabras recordé aquella frase que dice "sin lo amargo lo dulce no sería tal dulce", tal vez esto me resulte más lógico que cualquier explicación filosófica o religiosa, las que segun diría Marx- solamente sirven como ocio y entretenimiento- o los mas creyentes que dicen que nunca Dios abandona, lo que se abandona es la fe... No lo sé. Lo que sé es que estas situaciones dolorosas ocurren y lastiman mucho...
    Recuerdo las épocas del cancer de tu mamá con Alan recién nacido, los tratamientos, todo el movimiento familiar...Yo no sé que me impresionaba más, si la recuperación de tu mamá o la terrible fortaleza que salía de tus entrañas... hoy a la distancia y con todo lo que han vivido, hasta me atrevería a decirte que está mas en juego tu fortaleza y tu lucha que la propia salud de tu mamá...
    Sí me parece que- aún frente a terrible adversidad- no debemos olvidar todos los inmensos momentos de amor y felicidad que vivimos, que sin duda son miles... y si bien habría mas de un sorete por la calle al que podría sucederle algo así, lo cierto es que sólo el amor y los momentos de vida perfecta son los que nos permiten salir adelante y aceptar las distintas etapas de la vida que vamos atravesando...
    Mirá, vos sos una mina que siempre irradio luz, alegria, energía y felicidad, siempre, eso te lo puede decir cualquiera que haya compartido al menos un mate ocasional, y con esa luz supiste construir tu familia junto con jorge, con lo bueno y lo malo que les tocó vivir, pero una familia admirable y "envidiable" para muchos... para muchos que no saben que lo que es el amor de una padre o de una madre, y que darían lo que no tienen por sentirlo y si eso implicara aún pasar por el momento que estás pasando, lo aceptarían igual. Sé que puede resultar conformista o simplista, pero me resulta más racional sentir eso que tratar de buscar alguna explicación de porqué me suceden algunas cosas...
    Cuando somos chicos, e imaginamos "la vida perfecta" estan mama o papa que nos cuidan, y nos dan las respuestas a todas nuestras preguntas, algunas a veces hasta inventadas, y con eso nosotros teníamos el problema resuelto, la explicación que necesitabamos. Claro que no sabiamos una mierda si tenia sentido o no... Cuando crecemos, empezamos comprender el sentido de muchas cosas y empezamos a hacernos preguntas de las que en ocasiones no tenemos respuestas ni a mama o papa para que nos den la receta infalible que resuelva nuestras inquietudes... Creo que parte de la "soledad" del mundo adulto es una cosa compleja que muchas veces nos parte al medio, pero por ser adultos tenemos ya muchas cosas a las que aferrarnos para seguir adelante y rescatar lo bueno aún de aquello que nos parece terrible.
    Me parece mejor que lamentarnos porque eso no hace mas que meter el dedo en la herida y sufrir mucho más que el sufrimiento generado por el infortunio que nos toca vivir..
    Sin duda yo me aferraría a tu luz, y el amor de tu familia, todo lo demas está fuera de nuestro alcance.
    Te quiero con todo mi corazón.

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  2. Ceci!!! Tus palabras me reconfortan un montón... Es increíble que, con el paso del tiempo, esas personitas tan chiquitas que estaban a mi lado se hayan convertido en los adultos maravillosos que son hoy. Estoy orgullosa de haber sido, aunque más no sea, una piecita en el rompecabezas de tu vida. Y que recuerdes todo lo que recordás, me pone muy feliz.
    Te adoro, nena!!! Para mí, vas a seguir siendo la misma nena que le cambiaba los pañales a Alan y que se asustaba cuando le hacía "los nervios" y se creía que estaba teniendo una convulsión... Recuerdos que quedan para siempre, de esos que iluminan nuestros momentos más oscuros.
    Besos y gracias de nuevo...

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  3. Bueno, al menos es un pedacito de algo, porque el pensar en lo vivido me da satisfacción y alegría, lo importante es que podamos tomar lo mejor de todo y de todos para seguir escalando, casi te diria tomar bocanadas de aire y felicidad para sumergirse nuevamente bajo el agua...
    Esta idea del blog está muy buena...
    Yo te digo gracias a vos, porque mientras crecía vos estabas allí con toda tu luz, tu alegría y tu "felicidad", nunca la pierdas...
    Besos.

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  4. La ley natural de la vida, de la mano de las injustas y dolorosas situaciones que nos tocan vivir, hicieron hoy que partiera tu mama, seguramente a un lugar mejor, porque ella debía llegar primero, para que-con todo su amor de madre- nos prepare el lugar para el momento del reencuentro...
    La tristeza, del brazo de la ausencia, pueden ser para siempre o superables con el tiempo,depende de cada uno, pero creo que ella ha dejado el mundo físico pero no su espiritualidad, ya te lo he dicho, tu luz y tu energía la mantendrán viva en vos y tu familia por siempre.
    Creo que consuelo es una de las palabras mas estúpidas que conozco,y como te dije en otra oportunidad, hay cosas que están fuera de nuestro alcance, pero estoy segura que su partida no te privará de vivir muchos momentos felices que tu vida perfecta tanto merece.
    Seguramente no serán los mismos que aquellos que hubieras podido vivir con ella, pero tampoco han sido poco los pasados, y el recuerdo, el amor dado y recibido y la sangre que corre por tus venas-su sangre- sumado a tu luz y tu energia van a hacer que todo sea menos doloroso, claro está siempre con el tiempo....
    Por ahora, sé que el dolor es enorme, no soy capaz de imaginarlo, porque nunca pensamos en imaginar como sería el dia que los viejos ya no estén, no evaluamos mucho la posibilidad, pero la sola mención al tema te confiezo que me atraviesa íntegramente y hasta me da temor, pero sé que la vida es asi, igual para todos, sólo nos diferencia el tiempo...
    Te quiero mucho.. y mucha fuerza en este doloroso trance. Ceci

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